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martes, diciembre 02, 2008

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

Hacía tanto que no posteaba un capítulo O_O

Ahora ya los pasé a word con márgenes y todo lindo como para imprimir... sólo que todavía no lo hice xD



CAPITULO 21

 

PARTE 2

 

 

 

 

D

esperté en una celda de Carrotillas.

Todas fáciles.

Estaba posado con Absolución sobre un

 

conjunto de Neméridos, los cuales me miraron con sorna.

Rápidamente se escabulleron, y quede solo.

Solo.

Los Magnos vientos vespertinos se filtraban con descaro incierto por los huecos que figuraban en las paredozcas.

Uno de ellos era lo suficientemente grande para que yo deslizara a mi Perpetua persona por él.

Así lo hice y minutos más tarde estaba en la calle, de vuelta.

Era una de las calles principales.

Menudos Sufruñuques deambulaban en busca de trabajo.

Otros, en cambio, trataban con empeño de arrebatar carteras y bolsos.

En medio del ajetreo, me acerqué a un Carro remolcado por Nada.

Me subí de un salto y, al grito de "Carroña Sureña", escapé a la libertad insegura.

Transité 3534 cuadras en completo Frenesí abogado.

Al final, una pared Sádica se imponía con dudoso respeto.

Accioné un Disco de Parafrasear y doblé la velocidad del Carro remolcado por la Nada.

Puse cara de Guerrilla.

Cerré los Puñetes mejorados.

Mostré dientes enfurecidos.

Y, finalmente, impacté estruendosamente contra el muro.

Un punto importante en mi viaje, si es que los hay, fue éste.

Una explosión Sónica, temporal y Lúdica se sucedieron tras 2 subatómicos momentos.

Por supuesto, jamás lo supe, fue todo demasiado rápido.

Volaron viejas, patas, patatas, Marroquines, Sugufredos embotellados, negras y Dalmacios Cojonudos.

El Carro remolcado por la Nada, por otra parte, jamás perdió estabilidad y así, YO me mantuve ileso.

Aún lo estoy.

 

Del otro lado no había nada más ni nada menos que un campo de Gladiolos Violados.

Se extendía por muchas leguas.

Tanto se extendía que me agarró una pequeña contusión al mirar el horizonte.

Me recuperé con Hidalguía, pensando en un Mamerto Sodomizado.

Mientras tanto, en el Carro remolcado por Nada, YO Surcaba los Cielos Gladios.

El ventolete me volaba el flequillete de manera análoga.

Cambié el ángulo de vuelo.

Giré en total 30º.

Caía casi en picada.

Así, con la Imprudencia en la frente, focalicé un grupo de Negros foráneos.

Procuré caer con Indemnización sobre el apabullado grupete neutral.

Aterricé milisegundos más luego, cuando apenas había acabado de dar la última corrección a la trayectoria, cambiándola en un 15%.

El colchón de cabezas oscuras proporcionó de manera indemne un salvataje seguro.

El Carro remolcado por la Nada derrapó con vehemencia en las lustrosas redondeces no blancas.

Finalmente saltó de ellas, para pasar a abrirse camino por entre los Gladiolos Violados, que se sucedían sin pena ni gloria hasta donde la vista alcanzaba.

Momentos después, lejos habían quedado los Negros apaturrados.

 

Entre tumbos permanentes, avanzaba sentadito en mi vehículo de madera.

Los Gladiolos Violados desfilaban con argumentaciones por los flancos, por delante y por detrás.

Deseoso de emprender el vuelo revolví el carro en busca de mi bolsa que, fielmente, allí se encontraba.

Busqué y rebusqué.

En el fondo, relucía el Transductual Paropecio.

Lo saqué.

Lo acoplé sin quilombos al Carro remolcado por la Nada.

Agradecí que fueran compatibles.

Acto seguido, accioné el botón Amarillo Patata.

 

Ahí sí, me alcé en vuelo.

El viento hacía bailar con maestría mis cabellos dorados y el sol arrancaba destellos de hermosura.

En medio del baile de Absorción, me recosté.

Me dormí.

Allí iba yo, surcando lentamente, sin prisa ni lentitud, los cielos que se opacaban cada vez más.

viernes, agosto 01, 2008

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

Hacía mucho que no subía un capítulo xD
jaja



HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON




CAPITULO 21_parte_2



Desperté en una celda de Carrotillas.
Todas fáciles.
Estaba posado con Absolución sobre un conjunto de Neméridos, los cuales me miraron con sorna.
Rápidamente se escabulleron, y quede solo.
Solo.
Los Magnos vientos vespertinos se filtraban con descaro incierto por los huecos que figuraban en las paredozcas.
Uno de ellos era lo suficientemente grande para que yo deslizara a mi Perpetua persona por él.
Así lo hice y minutos más tarde estaba en la calle, de vuelta.
Era una de la calles principales.
Menudos Sufruñuques deambulaban en busca de trabajo.
Otros, en cambio, trataban con empeño de arrebatar carteras y bolsos.
En medio del ajetreo, me acerqué a un Carro remolcado por Nada.
Me subí de un salto y, al grito de "Carroña Sureña", escapé a la libertad insegura.
Transité 3534 cuadras en completo Frenesí abogado.
Al final, una pared Sádica se imponía con dudoso respeto.
Accioné un Disco de Parafrasear y doblé la velocidad del Carro remolcado por la Nada.
Puse cara de Guerrilla.
Cerré los Puñetes mejorados.
Mostré dientes enfurecidos.
Y, finalmente, impacté estruendosamente contra el muro.
Un punto importane en mi viaje, si es que los hay, fue éste.
Una explosión Sónica, temporal y Lúdica se sucedieron tras 2 subatómicos momentos.
Por supuesto, jamás lo supe, fue todo demasiado rápido.
Volaron viejas, patas, patatas, Marroquines, Sugufredos embotellados, negras y Dalmacios Cojonudos.
El Carro remolcado por la Nada, por otra parte, jamás perdió estabilidad y así, YO me mantuve ileso.
Aún lo estoy.

Del otro lado no había nada más ni nada menos que un campo de Gladiolos Violados.
Se extendía por muchas leguas.
Tanto se extendía que me agarró una pequeña contución al mirar el horizonte.
Me recuperé con Hidalguía, pensando en un Mamerto Sodomizado.
Mientras tanto, en el Carro remolcado por Nada, YO Surcaba los Cielos Gladios.
El ventolete me volaba el flequillete de manera análoga.
Cambié el ángulo de vuelo.
Giré en total 30º.
Caía casi en picada.
Así, con la Imprudencia en la frente, focalicé un grupo de Negros foráneos.
Procuré caer con Indemnización sobre el apabullado grupete neutral.
Aterricé milisegundos más luego, cuando apenas había acabado de dar la última corrección a la trayectoria, cambiándola en un 15%.
El colchón de cabezas oscuras proporcionó de manera indemne un salvataje seguro.
El Carró remolcado por la Nada derrapó con vehemncia en las lustrosas redondeces no blancas.
Finalmente saltó de ellas, para pasar a abrirse camino por entre los Gladiolos Violados, que se sucedían sin pena ni gloria hasta donde la vista alcanzaba.
Momentos después, lejos habían quedado los Negros apaturrados.

Entre tumbos permanentes, avanzaba sentadito en mi vehículo de madera.
Los Gladiolos Violados desfilaban con argumentaciones por los flancos, por delante y por detrás.
Deseoso de emprender el vuelo revolví el carro en busca de mi bolsa que, fielmente, allí se encontraba.
Busqué y rebusqué.
En el fondo, relucía el Transductual Paropecio.
Lo saqué.
Lo acoplé sin quilombos al Carro remolcado por la Nada.
Agradecí que fueran compatibles.
Acto seguido, accioné el botón Amarillo Patata.

Ahí sí, me alcé en vuelo.
El viento hacía bailar con maestría mis cabellos dorados y el sol arrancaba destellos de hermosura.
En medio del baile de Absorción, me recosté.
Me dormí.
Allí iba yo, surcando lentamente, sin prisa ni lentitud, los cielos que se opacaban cada vez más.

viernes, junio 06, 2008

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

Antes que nada, ¡FELIZ CUMPLE CHALO! xD
=)
Hoy a la noche folbal ;)

Y bueno, ahora para retomar un poco la historia.
Si hay errores ortográficos se debe a que no estoy en mi compu, y, por lo tanto, los capítulos no están revisados ni pulidos ni nada xD

ja


HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON




CAPITULO 21 parte 1



Luego de horas de viaje Melódico, mis rezos fueron escuchados con Orejas.
Puse el grito en el Cielo Verdeazulado.
Al final del camino se elevaba con contundencia una Ciudad grandeciosa.
Tan grande era que un negro que iba al lado mio se cayó de costado.
No se levantó jamás.
Lo tecnológicoso y cosmopoliticoso de la ciudad fue demasiado para su soportación.
Dejé el cuerpo calcinado por las Cuidadosas descargas y avancé.
Siempre lo hice en mi Coche de Bebé.

A mis módicos 22 Km/H no tuve la oportunidad de divisar una pequeña cabeza que emergía de la acera.
De todas formas, como había varios Artilugios Algebraicos danzando por ahí, jamás la hubiera visto.
Pasé lenta y dolorosamente por encima de la cabeza Redondeta.
Dejaba pequeñas marcas de rueditas de coche de Bebé en Ella a medida que exploraba la lustrosa superficie.
Un gemido Copioso llenó mis oídos.
Rápido como un Bombero miré para otro lado y liquidé el asunto.
Reaccioné la Palanqueta y me alejé a velocidad Sutura.

Cuatro Cumbias mas allá encontré un Negocio de Nomenclaturas.
Estacioné el Coche de Bebé en medio de la acera.
Aceché a los transeúntes Embadurnados, los que no se atrevieron a cuestionarme.

Llegué hasta la puerta.
Estaba Fea.
Escupí con mucha fuerza y la puerta se tambaleó.
Esperé.
Finalmente la gravedad venció al inmueble, que cayó como si fuera de Algodonete.
Penetré.
Repentina e inexplicablemente una furia Roja se apoderó de mi.
Como un Acto-Reflejo me avalancé sobre un vejete que estaba apuntalado en un rincón.
En Slow-Motion, sólo dios sabe por qué, vi como los dos o tres dientes naturales que se aferraban a duras penas de las precarias encías desgastadas del Geronte Adormilado, se desprendían deseosos de comenzar su vuelo hacia la libertad.
Los abarajé.
Pude ver la Frustración en sus pequeños rostros.
Agilmente los encerré en una bolsa que, oportunamente, pasaba volando al lado de mi oreja.
Apenas había terminado de cerrar el Nudo, cuando el Slow Motion acabó.
Encontrábame yo en el piso, sobre el Sexagenario arruinado.

Usé mi potencia para levantarme.
Noté con Felicidad Atroz como todas las personas Antiguas me miraban.
Sus ojos Desollados pasaban del Viejo Destruído y Desmayado a Mí, y luego de vuelta.
Tan rápido trabajaban, tratando de entender lo sucedido, que varios se marearon y cayeron.
Duros quedaron, Jamás se levantaron.
Otros, lograron asimilar los hechos.
Muy pausadamente, y como quien no quiere la cosa, Me acerqué a una ventana.
Fugazmente Arrojé un Ají picante al grupo de Vejestorios que me miraba todavía.
El Ají explosionó.
La onda expansiba Calcinaba las Carnes colgantes de los Inmóviles taberneros mientras me miraban con odio, en repudio por haber destruído a su amiguete apuntalado, y, además, robado sus únicas 3 piezas dentarias.

Cuando llegó el turno de MI PROPIA carne, yo ya estaba del otro lado, en la calle.
Varios Peatones Congruentes se Atontaban alrededor mío.
Como sus miradas eran MUY inquisidoras, expliqué en un tono POR DEMÁS de DUCLE:
-Un Hombre peculiarmente antiguo, defecó en público, allí adentro, ¿saben?. Tan sólo yo pude escapar porque me encontraba cerca de la ventana.
En vista de que las preguntas aumentaban en los Pobres Acústicos Rostros de mis inquisidores, saqué otro Ají picante.
Cuando ya estaba por explotarlo contra el piso cual CHAZQUIBÚN, un Adrógeno oficial Regordete, apretado dentro de un Traje color Cacona, me atrapó por la muñeca.
-¡Vení conmigo, Pequetete!- sentenció.

Antes de que pudiera responder, faltándole el respeto por supuesto, Me zaporreó con una Zanahoria y me Durmió.

miércoles, mayo 14, 2008

HISTORIAS DE UNA IDA Y UN VUELTA

Hacía mucho que no posteaba.
Capaz se deba a que (tal vez no lo haya anunciado) ya lo terminé ^^
Contiene 61 capítulos y va a tener alrededor de 300 páginas incluídas ilustraciones =)

Gracias a todos por el espeluznante aguante (?)

xD



HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON




CAPITULO 20


El polvo se desplazaba Ritualmente mientras yo me abría paso por el Desierto en mi Coche de Bebé.
Las rueditas giraban a velocidades ultrasónicas, desafiando la resistencia de los ejes.
Mandé un Palancazo y cambié de marcha.
Aminoré la velocidad con Soberbia Actitud.
Allí, a 4 Kilómetros Nórdicos se elevaban 2 o 3 casitas.
Otro Pueblo.
¡Maldita SEA!
Aún así, mi deber estaba clarísimo como el agua tónica: Debía colonizarlo y llevar las nuevas tecnologías y saberes, por una sociedad libre de MACULAS e IMPROPERIOS.
Ante la terrorífica perspectiva de pasearme por calles Carcomidas, Pezotas, Polvorientas y Pobres, actué con heroismo y Volví a accionar la Palanqueta Rudimentaria al costado de mi carro de Bebé.
Me recosté y dormité.
36 segundos más luego estaba allí.

Varios Peloponesos se relamían al lado de un poste.
No, no era un poste, era un Dedo grande, ennegrecido.
No me importó.
Aravesé dos palos copiosos con un travesaño encima.. ... supongo que eso es lo que los analfabetos seres llamarían "Entrada".
No lo supe con certeza, pero era demasiado Perpetuo para quedarme allí.
Giré un poco el volantazo del Coche de Bebé.
Enfilé de veras hacia el centro del pueblo Completamente falto de alfabetización segura.
Mantuve una velocidad prudencial, no quería que algún degenerado se me acercara y lograra tocarme.
Tal vez me lograran contagiar alguna enfermedad Arsénica y ÉSE, señores, ÉSE sería mi final completo.
Saqué un cuernófago y declaré:
-¡Al que me toque, le retuerzo la Trocha y le doy un Diccionario Enciclopédico!.
No se si la primer advertencia surtió efecto, pero seguro que la segunda cumplió su función a la perfecta composición.
Mientras tanto, avanzaba yo con mi Propia persona hacia un árbol situado con Grosa exactitud en el medio del Villero Asentamiento.

Descabalgué del Coche de Bebé.
Me senté a la sombra patronante del pobre árbolete Enraizado.
Esperé y esperé un poco más.
Pasaron cuatro Tapicúas Marrones describiendo círculos.
Luego se fueron.
Un pequeño momento más después, un olor nauseabundo y atrevido se aventuró dentro de mis fosas nasales.
Me mareé.
Era demasiado repelente y Asqueroso.
Finalmente, luego de batallar con hidalguía, el Hedor me ganó de mano y me disolvió en la negrura.

Desperté en una "casa" de barro púrpura.
No había nadie dentro, sólo mi Grandiosa persona.
Empecé a caminar y, de forma Simple y compacta, atravesé la pared de barro... no requirió esfuerzo alguno.
Al salir a la luz del Sol se me ocurrió una idea Bonita.
Agarré un mazacote y me entretuve por 3 horas destruyendo las viviendas de los seresines esos, los que nunca vi, pero que sí me atraparon.
Me cagué sobre algunos escombros.
Me aburrí.
Me alejé de la escena del Crimen pasional y subí de un salto al cochecito de Bebé.
Manoteé la palancota.
Le di un fuerte tirón con mi mano Esculpida.
Arranqué.

Ahí fue cuando al fin los seres Indemnes se dejaron vislumbrar.
Ay dios...
Ese día hice maravillas con el Cochecito de Bebé.
Lejos había quedado la idea de llevar las tecnologías y los libros al Pueblo dulzón ese.
Los tipìtos hubieran preferido quedarse debajo de sus Ajenas Sombrillas.
Maniobré como nunca y pude arrollar a 4 muñequines.
Masacré a otros 7, pero esta vez no usé Calambio.
Me faltaban como 33, y mi sed de venganza apenas estaba aflorando en mi corazón.
Atropellé a muchos más, experimentando con distintas velocidades.
Al final, concluí que los 47 Km/H me quedaban bien y destruí a los personajes Nulos que me faltaban.

Mi corazón estuvo satisfecho y aceleré con Gracia.
Me perdí en el horizonte...




En mi coche de Bebé.

viernes, enero 04, 2008

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON



CAPITULO 19


Pensando todavía en aquel muñeco rostizado, me topé con una marica.
Jamás en mi Remota vida había chocado con un especimen de este calibre.
Encorvado/a me miraba fijamente por entre sus cejas depiladas con Tijuana.
Vestía ropas flasheras.
Verdes, rojas y color mierda.
En la cabeza una pluma reposaba con Adulterio.
Flamante, orgullosa.
Lo/a miré.

-Puta reventada!. Exclamé Rotundamente.
-Auuufhhhggggññññññ. Gesticuló.

Como lo suponía, éstos Animalescos del señor no había sido agraciados con el don del habla.
Tal vez ÉL suponía que no lo merecían, tal vez no... no lo se.
Aproveché con agradecimiento la situación que se me presentaba.
Danzante.
Saqué la Vara Extensible de Veras para Ocasiones Especiales.
Cachetié ponderosamente sus nalgas desnudas.

-Upa Chaka!. Me reprimió.
Al mismo tiempo alzo un dedo trabajado armoniosamente por una pedicura Motriz.
Señaló con gran autoridad Delocuente hacia una Especie de Cabina de teléfonos, pero del tamaño de una Gorda Ballenótica.
Alcé la mano y, en un gesto de Agradeciemiento, golpié como un Carozo al coso ese.
Gimió algo, pero no fue relevante.
Nunca lo era.

Me encaminé Divertido a la Cabineta.
Era roja y despintada.
Presumiblemente Roída por Marucas y Travesaños.
Toqué la puerta.

-MMMnngññññ-. Se escuchó a modo de respuesta Autómata.
Que SUBLEVACIÓN!
Retrocedí 13 pasos y 1/2.
Los pastos negros circulaban como polillas.
La puerta de la cabineta cabineta estaba allí, desafiante.
Puse el hombro en Posición de Golpiar y Cargué contra la susodicha Cabineta.

Ésta estaba roída, como había supuesto.
Se partió como una galleta Negra.
Volé como 2 millas y caí en un suelo frió, humedo y , tal vez, escupido.
Me esperaban 3 Travucones y 6 Maricas Autoproclamadas.
Me reincorporé Lúcido.
Los miré, inspirando pena.
Se apiadaron de mí.
Entonces aproveché.
Rápido como un Pomo saqué un pequeño Oficial del bolsillo.
Le metí cuerda cuerda y lo apoyé en el suelo de tierra negrada.
Por medio de torpes movimientos de sus piernas azuladas se acercó a los Animalillos y, en todo su esplendor, Pidió documentos.
Las locas comenzaron a gritar y derrumbaron paredes, Techos, cielos y vasijas, vasijas que ellos mismos habían hecho en pleno contacto con su lado femenino.

Fugaz como un Pelotón recogí al Federal y lo guardé en el bolsillo.
Mientras tanto, los Anómalos seres chcoaban entre sí: -MMññgghhhjjjnnÑÑÑGGG!!!!!, MMññgghhhjjjnnÑÑÑGGG!!!!!, MMññgghhhjjjnnÑÑÑGGG!!!!!.
Me reí un poco.
Me reí un poco más.

Salí por donde había entrado.
No tenía la menor intención de quedar atrapado ahí dentro junto con esos Monstruiles Especimenes.
Taponé la puerta con piedras pesadas, de esta forma JAMÁS lograrían salir.
Su lado femenino reinaba de Forma SUPREMA, por lo que no encontrarían la fuerza necesaria para remover las piedroscas grosas.

Oportunamente, allí había un coche de Bebé.
Me subí.
Tiré de la palanca y aceleré.
Me fui, dejando atrás la Cabineta roja, roída, grande...

jueves, diciembre 20, 2007

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

Para elian, te quiero amigaaaa =) =) =)
Besote


Un personaje de mi libro: "Capitán Timonel"

Probando a ver como sería, porque dentro de poco voy a empezar a hacer los dibujos, para poder empezar a imrpimir una vez que termine el libro, claro.

miércoles, diciembre 19, 2007

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

Hasta que me digne a dibujar algo xD


HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON




CAPITULO 18


Como me lo había propuesto camine con autoridad inminenete hacia el Puebluchote ese.
Era cerca del mediodía y un Claro aroma a Fritanga me adormecía como si fuera una Pulula.
Mientras me acercaba a la Plaza Carcomida, noté como un Cachorro Sárrico se escondía en un hueco en la Tierra, pero era irrelevante.
Tome una Piedra y con Nula precaución la arroje a una ventana empañada de mugre.
Mugre... el pueblo entero estaba construido a base de mugre.

La Intransparente ventana explotó enormemente y se astilló en miles de pedazos de vidrios reforzados por la acción de la Mugre.
De esta forma, atravesé casi con seguridad varios ojos y dos o tres Corazas Protectoras.
La gente LELA salía corriendo de la casa.
Algunos se agarraban los ojos, otros las Corazas Protectoras.

A esta altura yo estaba escondido en un Matorral groso.
Me reía mientras veia los absolutamente inútiles intentos de los retrógrados campesinos por recomponerse luego de mi Favoroso ataque.
Cuando aún los pobres hombres (y mujeres) estaban en una Confusión Cuántica, me acerqué muy sigilosamente y GOLPIÉ HASTA EL ASTÍO a un Viejardo Flojo y Verde.
Cayó rendido sobre un Cacso.
Los demás se desenvolvían de sus Obillos Protectores a una velocidad Atrozmente lenta como una Arbeja.
Aproveché y me metí de contrabando en la casa, a la cual le había destruído orgullosamente una de sus ventanas minutos antes.

Adentro no había nada.
Una sola habitación.
La luz irrumpía con Oportuno Atrevimiento por el hueco deforme, ocasionado por el piedrazo que arrojé con Dulzura.
El piso de madera estaba mohoso, pegajoso, pelotonero.
No había una lámpara de plutonio siquiera, así que estaba oscuro, salvo por la atrevida luz solar.
Ésta ponía en evidencia la decadencia Atroz que experimentaba la "Casa" esa.
Saqué mi pichinga y pinté el suelo.
Escribi "PUTO EL QUE LE..." y no me alcanzó para más, asi que agarré y lo terminé con la mano: "E"

Satisfecho y sintiendo que había hecho lo correcto volví a la plaza, que estaba en el medio del Pueblezuchote.
Ya no había gente Mogólica, estaban todos dentro, llorando desconsolados porque había roto un vidrio.
Claro, en este lugar privado de toda comunicación Lógica, un vidrio valía más que una persona.

En consecuencia, tendría lugar un Juicio Público y posteriormente un Sacrificio para pagar el vidrio.
Así fue como empezaron a salir Pueblerinos Intransigentes de las demás casas de Mierda.
Montaron un Escenario en el medio de la Plaza.
Audazmente me propuse como Juez.
Los miré con mi mejor mirada de ODIO CONSUMADO.
No se atrevieron a contradecirme y, segundos más tarde, estaba sentado en mi sillón Real (una mierda mohosa con forma de Cubo escéptico).

Comenzó el juicio.
Trajeron enjaulado a un tipito con la peor pinta de Desgracia en su caripela deformada.
Mientras acercaban el jaulón, el Tipito gritaba improperios con su voz quebrada, con la voz de un habitante del Mas Allá.

"YO, PERO POR QUÈ???, POR QUÉ YO???!!"
"YO NO HICE NADA!!!"

Como se estaba volviendo insoportable, actué Oportunamente: -Se rompió un vidrio, Pelotudo!-. Vociferé.
Pude ver como su cara se tranquilizaba en un claro gesto que demostraba que entendía su destino y que no intentaría nada ni remotamente Osado.
Se resignó y bajó la cabeza... más de lo que ya estaba.
Los guardias Abrieron la jaula y el Muñeco se adelantó lentamente, como si ya no estuviera vivo.
Saqué el Rollo de Pergamino (CUAN RETRÓGRADOS ERAN, POR DIOS!) y leí la sentencia.

- "SEÑOR MAGOLLA, SE LE ACUSA DE....BUENO, NO SE LE ACUSA DE NADA.
SE HA ROTO UN VIDRIO, HAY QUE PAGARLO.
POR EL PODER QUE EL PUEBLO, INCONCIENTEMENTE ME OTORGA, DECIDO POR MEDIO DE LA "TIRA DE MONEDA" QUE USTED,
VIEJO PE-LO-TU-DO, MUERA EN LA HOGUERA, A FIN DE REALIZAR EL SACRIFICIO RECOMENDABLE PARA REPARAR EL VIDRIO QUE YO,
CON MI ABSOLUTA PERSONA, ME DIGNÉ A DESTROZAR. ENTENDIÓ ABSOLUTAMENTE TODAS MIS PRECIOSAS PALABRAS??"-.

-Si...- respondió con resignación Sublime.

-Guardia Impeliar, Proceda inmediatamente- Ordené con Glorioso Énfasis

Los Guardias agarraron al Tipitito y lo ataron a un poste, trajeron el último galón de gasolina y lo derrocharon por sobre los palos Inviertebrados que se arremolinaban debajo.
Saqué un Encendedor que, dios sabe por qué, estaba en mi bolsillo.
Lo agité y lo revolié a modo de granada hacia el palo, con el tipitito, con los palitos Inviertebrados.
Éstos últimos ardieron Melosamente, consumiendo al Hombrecillo.
Era lamentable, pero la ley en el pueblo lo exigía de manera Asombrosa.

Agarré mis cosas y me alejé Sombriamente por la carretera.

lunes, diciembre 03, 2007

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON

Ya no se qué postear =/


HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON




CAPITULO 17 parte 2

Descansé en la hierba fría.
La calenté un poquito y me fumé una.

Mientras tanto, los niños pequeños y Mortalmente feos y desgraciados, intentaban recomponerse.
La mayoría estaba en estado de Shock eléctrico, por lo que me mantuve a una distancia prudencial.
Puse de vuelta el Carromato en órbita y calmé a los pequeños.
Dos de ellos no se despertaron.
No quise saber que les había sucedido, no era relevante.
Los dejé ahi tirados.
No era mi culpa.

Puse en fila a los 14 que me quedaban y los piqué uno por uno con la Lucida Vara Extensible de Veras Sólo Para Ocasiones Especiales para comprobar su estado.
Ahí nomás tuve que sacar a otro, que no se mantenía en pie de forma rectal.
Lo tiré encima de los otros Inúbitos dos, cuyos cuerpos pequeños reposaban debajo de un árbol sin hojas.
La Luna hacía luces de resorte.
Eran las 4:33.
Pronto amanecería.

Me senté en el Carromato, al lado de mis Nutrientes.
Latigué a los Deformines y arrancamos con Esplenditud.
Anduvimos media hora por las afueras del Bosque de las Sobadas.
Subíamos y bajábamos colinas azules, con Redondos Carapácios.
Cada tanto picaba a los degenerados niños, a fin de incrementar su esfuerzo.

En un momento, cuando pisábamos una Caca grosa, la rueda hizo un ruido Ruinoso y casi se descoloca.
Casi, si la miraba con un solo ojo.
Pero no, yo tenía un Ponderoso par, así que perdimos una rueda de Madera de Caoba.
Como no podía ser de otra forma, el carro se inclinó hacia un lado y cayó.
Empezó a girar de forma Abrupta y Socolante.
Las 13 criaturas rodaban gimiendo de forma Análoga.
Yo me tapaba los oídos y volaba en posición fetal, a la luz de la Luna embadurnada.

16 segundos más tarde, mi compañia había quedado en la Completa ruina.
Me levanté y admiré la escena.
13 pequeños mugrientos masacrados, un carro Pelotado y Patatas Envueltas por todos Lados.
Ok, no era mi mejor momento.

Eran ya las 5:14 y el Sol empezaba a asomarse por el Sur, correctamente.
Como yo ya no disponía de Manoplas Galopantes, debería caminar, con rumbo certeramente Impreciso.
Poco a poco fui dejando atrás el desastre Vial y a los 13 Mugrientos pendejos, arruinados.
Caminé por colinas bañadas en la luz del Sol Casi Melódico.
El horizonte era borroso, pero sin señales de ningún tipo de Asentamiento Groso, por tanto, decidí dirigirme hacia el primer pueblo Retrógrado que se presentara.

Allá hacia el Oeste se divisaban unas Pequeñas y Chuchurras Chimeneas.
700 metros Algebráicos hacia los costados se extendían unas Construcciones penosas.
Podía olerse el FRACASO aún desde mi lejana posición.
Jamás hubiera pasado cerca siquiera de un lugar semejante, de no ser por la desdichada situación en la que me encontraba embebido.
Cuando estaba a 136 metros Redondos pude distinguir, sin Pudor alguno, la clase de gentuza que habitaba ese paraje inóspito.
Los Personajes más Lelos estaban agrupados allí, las poblaciones fuertes e inteligentes los habían condenado a vivir apartados y todos juntos, como regía la Ley.

Seguro de que sería un día de Gloria Consumada, me reí mucho.
Desperté a una pareja de Lelos que estaban escondidos entre unos arbustos, en las afueras de el penoso asentamiento.
Los miré con Ira.
Les inculcqué tal temor que al Joven le agarró una contunción, se dejó caer y golpió su cabeza contra una roca.
No se levantó.
Tal vez por temor a que lo golpiase, o tal vez se hubiera desmayado de veras, no lo se.
La Muchacha, en un acto de Iracunción se sentó, agarró una piedra y se la estrelló contra su cabeza.
Se desplomó inmediatamente.

Ahí pude confirmar cuán acertadas eran mis Especulaciones.
Pude comprobar cuán cortas eran sus mentes.
Sin duda iba a ser un día fácil.

domingo, noviembre 11, 2007

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

LIBERADO EL CAPÍTULO 17 PARTE 1
DSIFRUTEN

me voy a comer, chau


HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON




CAPITULO 17_parte_1

Si hubiera tenido una Almena Loca, tal vez hubiera zafado... pero no.
Ahora me encontraba atado a un poste.
Este poste estaba en una habitación.
Esta habitación era parte de una casucheta deformada en el medio del "Bosque de las Sobadas".
Mientras afuera la Luna carcomía pedazos de estrellas, adentro se oían gemidos.
Sonaban a un animal herido.
Después recordé, mis Apabullantes captores carecían de dientes.

Un temor mayor se apoderó de mi Absoluta Persona.
Estos cosos mugrientos me comerían.
Como ya podía oler las Sales Calúricas, supuse que pronto me vendrían a buscar para cocinarme como a un cerdito.
Por supuesto, nunca sabrían la diferencia, falecían de la inteligencia necesaria.

Animadamente me desaté.
Fue muy sencillo, los nudos con los que había sido atado no estaban anudados.
Por fortuna Estos seres eran en verdad muy mogólicos.
Cuando los Obtusos individuos penetraron en mi habitación, yo estaba escondido detrás de la puerta.
Cargué contra ellos.
Derribé de manera Fehaciente a 3.
Otros dos empezaron a emitir sonidos Bestiales.
Cerré con un Golpetazo la puerta, dejándolos encerrados en mi propia "celda".

Ahora estaba en la improvisada cocina.
Una olla sin fuego en el medio de una habitación vacía.

Mientras que detrás mío la puerta se quejaba de los golpes de los mogólicos Animales, adelante la otra (de la entrada principal, por cierto) no estaba.
Atravesé el umbral Brutalmente.
Agité mis cabellos a la luz de la Luna.
Me toqué la Nariz.
Allí estaba, en su lugar, no la había perdido.

Afuera, al lado de un verja, esperaba un carromato tirado por niños feos.
Me subí de un salto olímpico.
Agité las riendas y los niñitos comenzaron a mover sus cortas piernecitas.
Luego grité con Furia: -CORRED MIS CRIOS, CORRED HIJOS DE LA MIERDA!-.
Los peques apuraron el paso, pero para mí no era suficiente.
Saqué la vara extensible de Veras.
Cachetié a uno, peculiarmente pequeño.
Éste emitió un gemido, inaudible para mis oídos, los cuales estaban acostumbrados a escuchar Dulcerías y no improperios y gemidos.
Ahora sí, el carro avanzaba en medio de un Pesudo Camino de tierra, por en medio del bosque.
La velocidad demencial adquirida hizo que casi volcaramos en una curva cerrada, pero yo, en un acto de completa Heroicicidad, incliné mi Esbelto cuerpo hacia el lado opuesto y pudimos zafar del golpe.

Los niñitos Movían sus piernecitas a velocidades espásmicas.
Uno de ellos agarró un calambre.
Por supuesto tuve que removerlo, no iba yo a parar para arreglarlo.
A la carrera saqué de vuelta la Vara extensible de veras y lo piqué hasta que se soltó y rodó mientras nos alejábamos rapidamente.
Se perdió en la negrura, de seguro.

Ahora atravesábamos el límite del "Bosque de las Sobadas".
Justo cuando estabamos casi afuera, un Negrópata saltó sorpresivamente desde un árbol e intentó realizar una SOBADA de culo.
Apremiantemente latigué a los niñitos, que en una fracción de segundo incrementaron la velocidad del carromato Púlpico en un 70%.
Este efecto sólo duro 2 segundos.
Luego entraron en Shock y se desplomaron.
El carro, por acción de la gravedad siguió su camino, pisotiando a algunos de ellos.
Luego volqué con Violencia.
Como no tenía Patatas Sodomizadas volé por los aires.
Caí 8 metros de centímetros más alla.

Exhausto me quedé ahí, tirado, descansando.

viernes, noviembre 02, 2007

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

Para entretener por un rato
Mañana viene nuevo dibujo =D

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON




CAPITULO 16

Paré el tren en la asquerosa ciudad que venía a continuación.
Se llamaba "Lilianas Embalsamadas".
Me despedí de la mierda de pasajeros que llevaba y bajé del Bólido del Más Allá.

Esta ciudad tenía una peculiaridad.
Estaba llena de Andrajosas Viejas en patas, viejos Nulos y Rosadas Caripelas.
Mientras caminaba como un animal por la calle principal, un Viejo audaz se me acercó.
Lo repelí como si fuera una pelota de carne.
Una patada en el pecho y el susodicho voló unos metros, antes de aterrizar desplazando una nube de polvo negro sobre el suelo.

Miré distintas vidrieras... nada interesante.
En una había unos Palpables Cachalotes colgando del techo.
En otra 15 Terraplenes de Madera Atomizada.
Y en la mayoría se excibían Chupeteadas Sabrosas.
Sin embargo, las Andrajosas Viejas en Patas no entraban en ningún local.
Claro, era tan sucias que los dueños de los Almirantes negocios jamás se perdonarían si alguna de éstas, por alguna casualidad, llegara a ensuciar su local.
Deberían mirar desde afuera durante toda su vida.
Gracias a dios aquí la gente tenía escrúpulos.
Aún así, si existiera la justica en este mundo, aquellas cosas humanoides serían fusiladas de inmediato.

En fin, no era hora de divagar sobre el oscuro destino que les deparaba a esas desagradables criaturas.
Me puse en marcha, hacia mi claro destino incierto.

En esta etapa de mi viaje sufrí un percanse mayor.
Totalmente inesperado.

Mientras caminaba como un galán, el piso abajo mío se partió y caí en un agujero húmedo y lleno de Carístas.
Por supuesto, ahí estaba el túnel.
En una de las paredes del hueco.
Era lo que había estado buscando en esta ciudad, sin duda alguna.

Me adentré en él.
Era bastante ancho.
De las paredes colgaban mas Carístas, toda rojas, como corresponde.
Avancé en dirección rectoide unos 30 o 30,3 metros.
Llegué al final.
Había una escalera escalonada.
La subí.
Aparecí a 30 metros de donde había caído.
Allí a lo lejos estaba el hueco que se había abierto bajo mis dulces pies, minutos antes.

Aparentemente mi misión en aquella Absurda ciudad había concluído.
Me dispuse a dirigirme apurantemente a la próxima Metrópolis.
Me acerqué a un estcaionamiento.
Agarré una pequeña motoneta Elástica.
Le di arranque con las llaves, que casualmente se encontraban tiradas al lado.

Apenas había hecho 6 metros cuando escuché: -ASHGAJUJSJsuHVTFTEAOJOJOkokl MOTONETA!!!!-
Un individuo de anciana edad, completamente falto de dentadura y negro como una aceituna hervida gesticulaba desde lo lejos.
De repente entraron a salir Andrajosas Viejas en Patas y Viejos Nulos desde los costados.
Me acorralaron.
Debí sospecharlo.
Mientras maldecía para mis adentros, una mano mugrienta y sudada se desplomó con Ansias sobre mi cabecita.
Me desmayé mientras veía como los completamente Sucios individuos Gerónticos se me acercaban, poniendo cara de asco.

martes, octubre 02, 2007

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

He aquí un nuevo capítulo.
En la ausencia de inspiración no queda más que postear cosas añejas como estas =P


HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON




CAPITULO 15

Desperté en medio de Luces Anatómicas y Destellos Sobrehumanos.
El tren había estacionado.
La puerta de mi compartimento se abrió por completo.
Un Cadarso me miraba fijamente.
Me levanté con Procucra.
No se movió.
Me abalancé sobre el desdichado muchachin.
Lo arrastré hacia adentro y lo tiré con Audacia al piso.
-Donde estoy?- Demandé de forma casi cáustica.
-En un tren- Explicó con temor.
Preparé la mano y le propiné un cachetazo Multiple.
-Ya sé Despojo Humanoide, quiero saber en que ciudad!!!- Rugí con ferocidad.
-En ninguna- Aventuró.
Otra vez el pequeño muchacho fue el ganador de un cachetazo Armamentístico.
Esta vez no se levantó.
¡Que carajetas Lúcidas!.

Abrí otra vez la puerta del compartimento.
Miré por el corredor.
Algunas personas Náuticas sacaban sus mugrosas cabecitas para entender el motivo de la frenada Nula.
Agarré de forma Completa a un Camarinero que por ahi pasaba y lo arrastré hacia el interior de mi refugio.
Al ver el cuerpo magullado del pequeño muchachin que yo mismo había ajusticiado, quizo escapar.
Le propiné un Gran Zopapo numeral.
Lo derribé.
No intento escapar de vuelta.

-Que paso?!- le espeté.
-Paramos porque el capitán se meaba- Dijo con un temor evidente.
-¡¿Y que?!, ¿acaso en esta Radiante Nave no hay un excusado?- contraataqué con Furia.
-Si, pero al capitán le da asco usar el mismo baño que usan los tripulantes- Me corrigió rápidamente, temiendo que lo golpiara de vuelta.
De hecho, así fue.
Preparé por cuarta vez mi mano de Adamantio y luego de un gran recorrido Duradero, impacté en su Rosada caripela.
La destruí.
El penoso camarinero se desplomó en un acto de completa Flacidez.

Propenso a acabar con la injusticia Malosa, salí al pasillo.
Caminé de vagón en vagón.
Al fin, luego de pasar por uno en donde había Agarrametas Metódicas, llegué al camarote del capitán, que era a su vez la Perfecta Locomotora.
Un muñeco con cara de Terror Consumado me indicó que el Capitán se allaba afuera, "descargando con gracia".
Le devolví una mirada asesina y salí por la puerta Metalúrgica.

Allí estaba, inclinado sobre un cuenco, el Capitán Camaronero, viejo y feo, cantando una cancioncilla pegajosa y moviendo su cabeza al ritmo de ésta.
Parecía que realizaba aquella tarea con regularidad, cada vez que pasaba por esta Desierta Sin Nada Ruta.
Saqué mi Chicote Deluxe, sólo Para Ocasiones Especiales.
Lo agité dos veces a la carrera.
Luego impacté con Ansia y Reberberante Juicio en la cabeza del Capitán.
Se desplomó sin más, gimiendo como una rata: -¡Soy puto!, ¡soy puto!, Soy....
Ya no tenía que oir mas aquellas Parafraseadas.
Volví a la Locomotora.

Esta vez había dos muñecos más.
Me miraron.
Uno de ellos preguntó con cagaso: -¿Dónde está el capitán?-.
-¡Yo soy El Capitán!, ¡zoquete!- Repliqué con Fiereza.
-Tu no eres el capitán- Se insubordinó de manera Sucia el tercer muñeco.
Sin previo aviso le di con el Chicote Deluxe Para Ocasiones Especiales en el costado de su Tambaliante cuerpecito.
Lo derrivé.
Mientras gemía lo levanté con fuerza ancestral y lo tiré por la borda.
-Aquél que se atreva a cuestionarme, ¡LA COME!- Amenacé Felizmente.
Los dos muñecos restantes desaparecieron en un santiamén por la puerta que llevaba a los distintos vagones.
Agarré el megáfono y anuncié a éstos:-Yo soy el Capitán, vamos a donde yo quiera-.

Agarré las Palancas y tiré con fuerza de ellas.
El tren Andalucico empezó a moverse.
Me senté en un mullido sillón y descansé.
Pararía en la Próxima asquerosa ciudad.

lunes, agosto 06, 2007

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

Bueno, lean este capítulo mientras intento dibujar algo... si tengo tiempo... entre la DS y el HP 7 se me complica todo XD

(ahhhrrre que la escuela no improtaba....ES VERDAD, LA ESCUELA ME IMPORTA UN CHOTO!)



HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON




CAPITULO 14

Con la panza llena y la frente en alto, me deslicé con dulzura por las calles atestadas de Negrafasmos.
Una vieja en Tanga intentaba remolcar un colchón de telgopor hacia un orificio en una pared.
Éste, debía de ser lo que los Astutos pueblerinos denominaban con orgullo: "Casucheta".
No podía darme el lujo de quedarme sin participar de la Contienda.
Me acerqué.
La Vieja en Tanga sudaba.
Yo no.
Ésta no me veía para nada.
Saqué con cuidado un palo Luminoso de la Basura Retórica, cerca del agujero sombrío.
Abaniqué con felicidad, y tras el sibilante y hermoso sonido que describe la trayectoria de un Palo Luminoso cuando corta el aire, atiné.
Impacté en el parietal izquierdo de la Vieja en Tanga.
Se tambalió.
Por las dudas, abaniqué nuevamente, volví a acertar.
Esta vez en la parte posterior de su desvergonzado craneo.
Finalmente la vieja en Tanga cayó de Bruces, desplazando una nube de polvo.

Sistemáticamente escondí el magullado cuerpo entre la Basura Retórica, seguro de que se conservaría altamente.
Procedí, entonces, a inspeccionar la Guarida Despelotada.
Me agaché como un Enano de jardín y me incursé en la negrura.
Dentro no podía ver mucho.... claro, la vieja era negra, desde ya.

Salí de inmediato, al escuchar un sonido rancio...
Aquél sonido no era más que una especie de ritmo nefasto que describía los despampanantes sucesos que ocurrían en los barrios pobres.
Sabiendo que la negrura se acercaba, atraída por el olor a descomposición un individuo apestoso, de su deforme status social; me alejé tan rápido como mis Pumpulantes extremidades me lo permitían.

No quise tomar riesgos inncesariamente al pedo.
De esta forma puse cara de pócker y afronté la calle principal.
Si actuaba como un Negro apestoso, nadie se daría cuenta que, segundos antes, había aniquilado de forma completamente arbitraria a uno de sus compatriotas Negros y Sucios.
Una Vieja entangada me miró feo.
Le devolví la mirada con un escupitajo de por medio.
Gracias a la Cortineta que no se calentó.
Sigió su camino con la cabeza entre las piernas, mientras sollozaba.
Me alegré.

Tenía que salir de esa Voluptuosa ciudad cuanto antes, o debería contratar a la Roca Loca para que me sacase en la Camilleta.
Opté por la primera opción, la Roca Loca estaba cobrando un ojo del culo.
Busqué la camioneta que había robado con Ansias.
No estaba.
En su lugar, yacía un viejo despellejado.
Cuando me acerqué me dijo: "mi familia ya no me quiere"
Lo patié.
Era mi deber, sin duda alguna.
Realizó un pequeño gemido y calló, tal vez para siempre, tal vez no.

Al ver concluída de forma definitiva mi divina tarea en aquel basural, me dirigí a tomar un tren.
Caminé de forma entrecortada y rapida.
No quería que me olfatearan las pelotas un par de negros, supuse que sería una experiencia completamente ajena.
Corrí los últimos metros.
El tren ya estaba alejándose de a poquito, con absoluta soberbia ante los Negros Pobretones, bien oscuros.
Salté por encima de la cabeza del pelado que controlaba los boletos.
Mientras cruzaba los cielos, saqué mi miembro y oriné con una Referencial puntería en su brillante superficie.
Una vez dentro, me escabullí como un colibrí al primer compartimento que encontré.
Desde allí observé como el pelado corría alegóricamente al lado del trencito, vociferando cosas inaudibles.
Yo, muy feliz, me contoneaba con Descaro en la ventanilla, para enfurecer el calvo viejito.
Funcionó.
En un arranque de locura, el Abominable hombrecillo intentó en vano alcanzar la puerta ya cerrada del tren en movimiento.
Rebotó contra ésta y cayó.
Rodó unos metros como si fuera un Niño Envuelto y ahí se quedó.
Aproveché y saqué de vuelta mi pichinga y rocié con gracia el desvenciajdo cuerpecito del pelado.
Luego me recosté, en mi absoluta Delicia, sobre el asiento mullido.
Me dormí.

miércoles, julio 25, 2007

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON



CAPITULO 13


Llegué a "Nardos Suplicantes".
Era la Próxima gran ciudad.
Anduve un rato por la Pirindante calle principal.
Estaba llena de Viejas en Tangas y Negras refulgentes.
Había también algunos nenes Cadarsicos y unos viejos Apesumbrados.

-Negras de mierdaaaaaaaaa!- Grité con éxtasis.
Mientras avanzaba escupía a la mayor cantidad de especímenes como mis glándulas salivalósticas me lo permitían.
Una negra particularmente oscura intentó en un acto de cobardía extrema tocarme.
Como yo estaba en mi asiento grasiento de la camioneta de cachalote, a unos 2 metros del suelo, no lo logró.
Pero esta muestra de Insurrección debía de ser castigada.
Y, a falta de un Juez de leyes Divinisticas, yo era la persona que encajaba a la perfección.

Saqué un Galáctico Fusil y le volé la cabeza a la negra.
Ésta se tambalió con arrogancia y cayó de Bruces.
Quedó ahi tirada.
Como un repollito.
Los demás Transeútes Se alejaban con sus alcachofas debajo de sus brazos, a salvo de mis ideologias justicieras.
Pero eso no era importante.
Tenia hambre.

Divisé un Jamón.
Me le acerqué.
Comenzó a rodar rápidamente y se metió en un restaurant con Patas.
Lo seguí.
La hambruna me nublaba el juicio.
Putié cuatro negras de mierda en el camino.
Les metí un saque ponderoso a dos viejos rengos, los derribé con facilidad.
Llegué a tiempo para ver como la puerta se desvanecía para permitirme el paso seguro.
Si bien pisé unas Naranjas, todavía estaba allí, asi que me adentré en el pulposo clima del restaurant.

Empujé la cabeza de alguien, contra un plato lleno de Cardos agonizantes mientras caminaba trabajosamente.
Casi al mismo tiempo el jamón se metió como una exalación por una puerta con un tarro limosnero.
Me acerqué a la puerta y afané con astucia las limosnas.
Me devoré con absoluta redención la puerta.
Entré por el orificio desprovisto de Aberturas.

Adentro estaba, en un rincón y respirando con dificultad pulmonar, el Jamón.
Ya no podría seguir escapando.
Me acerqué.
Intentó esquivarme como si fuera un Carbón Candente.
Con un movimiento de mi boca, mas certero que un Grillete, le di caza.
Lo comí de 3 dentelladas, mientras él maldecía con vehemencia.

Al terminar me escabullí como un delicado ciervo por una ventana Dominical que, oportunamente, allí se encontraba.
Feliz de haber saciado mi Pretenciosa hambruna, me alejé.
Zapatiando y golpiando Viejas en Tanga de vez en cuando.

viernes, julio 20, 2007

HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA

Dentro de poco viene un dibujo... espero :\



HISTORIAS DE UNA IDA Y UNA VUELTA, POR RAMIRO BOLSACHON




CAPITULO 12


Las anomalías surcaban el cielo.
Las amapolas degustaban carrnes recién asadas.
La noche se imponía luminosa en medio de la carretera calada.
Ibamos de camino a La Caleta de la Pindonga.
Faltaban todavía 43247823 millas kilométricas.
Miré por la ventana.
Toqué el techo de la camioneta.

Eliannnn Heliannng se entretenía con una Surrazeta que habíamos capturado unos centímetros detrás.
Yo colocaba una Morsa en el aire, por las dudas.
Pasaron 3 horas.
Yo seguía comiendo Martas.

Por fin llegamos.
-La Caleta de la Pindonga- Aventuraba el desvalido Cartel Masajiador.
Le Pegué un puñete a un palo.
Se cayó.

Como no sabía que hora era, miré mi reloj cuántico.
Las 23:345.

-Hasta aquí llego yo- Proporcionó con Manivelas Eliannnn.
>>Debo terminar un trabajo Latoso. Hace algunos años, cuando las Monocromáticas sales aún fallaban, dejé este lugar con una promesa.
Yo era pequeña cuando un Cartonete irrumpió en mi Casa y se comió a mi hermano y a mi padre. Mi madre logró escapar y ,prudentemente, se olvidó de mi.
Entonces me escabulli fálticamente hacia una Cacona de Marandin. El Cartonete ,hambriento aun, no me divizó con claridad.
Me escapé por una ventana Agujeriada que tenía en mi pieza redonda. El Cartonete enfurecido golpió cuatro vasos y un Monopoly, esparciendo fichitas por todos los puñeteros lados de la Caótica Casita.
Mientras huía Clandestinamente juré que volvería para Comerme la venganza.
Ahora mi tarea es Simplisima.
Tengo que atrapar al Maloliente Sacerdote, para que me diga con exactitud milimétrica donde se encuentra el Avalante Cartonete y hacerlo Papilla. De otra forma, las Taradas jamás serían libres.
Ni yo tampoco.

Tras una revelación semejante pensé que callarme la boca hubiera sido maleducado, así que declaré con absoluta Formalidad: -OK-.
Eliannn se bajó de la camioneta Caspita.
Me dedicó una seña Obscena con el dedo y se alejó corriendo alegóricamente.

Aceleré de 0 a 100 en 2 segundos.
Pisé un enano Pobre.
Una enana Barbuda.
Y un Perplejo Trabajador nocturno.

Mientras el sol salía por el sur viré hacia la derecha.
No me gusta que me de el sol en la caripela hermosa que porto hoy en día.
Toqué el asiento de mi acompañante.
No estaba.
Eliannn me lo había afanado.
Supuse que era justo, ya que habíamos robado la Catraminosa camioneta juntos.
Le correspondía una mitad cuadrada.

Aceleré a fondo.
Quebré de manera segura un pedal.
No importa, todavía quedaban dos más.
Me alejé Esculpidamente en la distancia.
Toqué cuatro sonatas y me escabullí en una ruta de Bananas lacteadas.
Viajaria 45649589340 decimas de kilometros hasta la proxima gran ciudad.

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